miércoles, 6 de noviembre de 2013

La reforma protestante, ¿Qué debemos conmemorar el 31 de Octubre?

    Hace dos años, el poder legislativo de nuestra nación ratificó la proposición de tener un “feriado evangélico” en el calendario, todo esto en virtud de la creciente población que profesa nuestra fe y de la necesidad de igualdad y libertad religiosa que durante tanto tiempo estuvo sepultada en nuestro país. De esta forma, llega a los oídos de los chilenos “el día de las iglesias evangélicas”, día festivo que conmemora la labor protestante en la nación, cuya fecha exacta es el 31 de octubre.

   Independientemente si al pueblo chileno le resulta indiferente, al igual como muchos evangélicos descansamos los días festivos católicos, la iglesia evangélica muchas veces ignora o no reconoce qué se conmemora realmente este día. Para muchos resulta ser un homenaje al rol evangélico en la sociedad, que por una especie de acierto anual, termino residiendo el 31 de Octubre. Para otros, es una celebración que presenta una contraposición a la noche de “Halloween”. De esta forma podemos llegar a miles de percepciones, pero ninguna de ellas podría ser realmente correcta.

  Todo cristiano protestante o evangélico responsable debe reconocer, por su propia voluntad, no en el sentido del compromiso, sino por el conocimiento de Dios y de la fe cristiana pura, la historia de la iglesia y qué conllevó al nuevo surgimiento y búsqueda de la doctrina real de Cristo. Es curioso que una persona que se hace llamar “protestante” o “evangélico” niegue o ignore el porqué lo sea. Este artículo permite el conocimiento y la reflexión sobre lo que realmente deberíamos conmemorar.


¿Por qué el 31 de Octubre?

       La fecha 31 de Octubre no es una decisión arbitraria que propusieron las principales iglesias evangélicas para conmemorar su día. El mes de Octubre es reconocido mundialmente como el mes de la reforma protestante puesto que el día 31 de aquel mes, hace exactamente 493 años, un joven monje agustino, llamado Martín Lutero cuestionó el poder y la eficacia de las indulgencias papales, a través de 95 Tesis, las cuales fueron publicadas en las puertas de la iglesia de Wittenberg, Alemania. Este suceso desencadenó un movimiento religioso que postulaba que la real doctrina que debía enseñar la iglesia no provenía de la tradición ni de la obediencia ciega al magisterio humano que lideraba la iglesia, sino mediante las Escrituras, única fuente fidedigna del entendimiento de Dios. De esta forma, debemos aclarar que el motivo central del 31 de Octubre es la conmemoración del movimiento reformador, que con el tiempo se transformaría en la iglesia protestante.


La introducción del pensamiento reformador antes de Lutero

     La doctrina de Cristo sufrió una extensa decadencia en la historia de la iglesia. Mil años de tremendo retroceso para el cristianismo se vieron vivenciados entre el siglo V y el XV. La Edad Media, correctamente llamada la Edad Oscura, fue sometida política, social y económicamente por ciertos grupos dominantes, de los cuales uno de los más poderosos era la Iglesia Católica Apostólica Romana. Desde la caída del Imperio Romano de Occidente, la cultura europea se sumergió en un mar de influencias paganas, que sumadas a la creciente ignorancia del pueblo y de los clérigos, convirtieron al cristianismo en un dogma supersticioso, materialista y completamente lejano a las enseñanzas de la Biblia. La supuesta existencia del purgatorio, la matanza anti-herejías, la venta de indulgencias, la visita pagada a lugares santos, la tasación en dinero de las cosas sagradas, entre otros, promovieron lo que hoy llamamos “La reforma”. Normalmente atribuimos su origen simbólicamente con la acción de Lutero. No obstante, el pensamiento reformador no nace únicamente en el entendimiento del joven reformador. Muchas otras voces se levantaron en pos de defender la fe cristiana en contra de las tremendas distorsiones y la corrupción que el clero protagonizaba a diario. Podemos mencionar a John Wyckliffe, teólogo del Siglo XIV, quien tradujo las Escrituras del latín a la lengua común, lo que conllevó a que la iglesia católica lo declarara “hereje” en 1414. Podemos también citar el caso de John Huss, quien fue declarado hereje y quemado vivo públicamente. La causa de tan cruel sanción fue la predicación del evangelio verdadero, de la justificación por los meritos de Cristo, la denuncia de la corrupción y avaricia del clero, y el cuestionamiento bíblico a las enseñanzas que la iglesia imponía. John Huss no hizo más que obedecer fielmente las Escrituras, pues predicó el verdadero evangelio, promovió la depuración de la doctrina enseñada y denunció vehementemente la apostasía: “…exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1:3). Similar caso vivió William Tyndale, quien fue estrangulado y quemado en público por criticar la ignorancia y el fanatismo de los clérigos de la época, además de traducir el Nuevo Testamento a la lengua común. Para ellos las Escrituras son claras: “Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:12).


Martín Lutero, precursor de la reforma

     En el año 1510, Martín Lutero, un joven monje agustino viaja a Roma, el centro de la cristiandad en aquellos tiempos. Se ve sorprendido ante la tremenda falta de espiritualidad de la supuesta capital cristiana. Dos años más tarde, Lutero obtiene su doctorado en Teología, lo que plasmó en él un inmenso conocimiento sobre las Escrituras, cuya lectura estaba censurada. Al leer la Biblia, Lutero se dio cuenta del inmenso fraude que la iglesia católica ejercía sobre sus fieles. Como las Escrituras no estaban a libre disposición del pueblo, las personas comunes y corrientes solo eran dominadas y manipuladas por los inventos doctrinales de una iglesia apóstata y pagana. Solo cinco años mas tarde, y con solo 34 años, Lutero protestó por la venta de indulgencias, supuestos documentos firmados por el papa que abolían, parcial o totalmente, la estadía en el purgatorio, y por ende, daban franca entrada al Reino de Dios. En otras palabras, la salvación estaba determinada por ciertas condiciones que la misma iglesia católica imponía, y que a través de ella misma se podía interceder por algún pecado. Aunque suene atractiva esta idea, las indulgencias no eran por amor del papa al pueblo, sino a través de dinero del mismo pueblo. Con el fin de levantar fondos para la reconstrucción de la iglesia de San Pedro en Roma, el papa hizo una campaña especial para vender indulgencias. La persona elegida para vender las indulgencias en Alemania, país donde vivía y enseñaba Lutero, fue Juan Tetzel, ex-convicto por adulterio y conducta deshonesta en Innsbruck. En medio de sus ventas declaraba que cualquier pecado que quisiera cometer el comprador le seria perdonado, aun sin necesidad de arrepentirse. En aquellos días, la forma mas común que tenían los universitarios de expresar sus opiniones era la publicación de sus tesis (oraciones o párrafos que resumían sus ideas) a todo el público. Siguiendo esta costumbre, Lutero publicó sus 95 Tesis “Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum” para la discusión pública en las puertas de la Iglesia de la capilla de Wittenberg (Alemania). Este documento critica todas aquellas injusticias de la venta del perdón, las penitencias, entre otras prácticas antibíblicas. La protesta de Lutero provocó una enérgica reacción del papa León X, quien envió emisarios en busca del supuesto “monje borracho”. Ante el fracaso de su persecución, el papa lo condenó de hereje en la bula “Exusurge Domine”. Así fue perseguido hasta el parlamento reunido en Worms, celebrado en abril de 1521, en el cual se acusaba a Martín Lutero de blasfemia contra la “Santa Iglesia”. Lutero sin retractarse afirmó: “…A menos de ser convencido por las Sagradas Escrituras o por razones claras, explicitas y manifiestas razones, yo no puedo retractarme (…) Es mi conciencia esclava de la Palabra de Dios…”, generando con estas palabras un odio tremendo de parte de la Iglesia y el imperio. Lutero es protegido por el príncipe Federico, quien lo esconde en el castillo de Wartburg, en donde se dedicó a traducir el Nuevo Testamento a la lengua alemana. Muchos malentendieron el mensaje de Lutero, ya que no exclama revoluciones armadas o sublevaciones violentas, sino más bien era partidario de una reforma pacífica. Aun así muchos exaltados provocaron una rebelión tan grande que dejó 100.000 muertos. Tiempo después, la reforma comenzó a poner desnivel en el mundo, a tal punto que los mismos príncipes ofrecieron su cabeza con el fin de no volver al antiguo régimen católico romano. Así surge el término “protestante”, cuando en 1529 los príncipes y nobles alemanes hicieron protesta y proclamación pública de la fe evangélica aún frente al Emperador Carlos V.


Los principios de la reforma protestante

      Los reformadores sostuvieron determinados principios comunes que aún los evangélicos profesamos (lo que no quiere decir que realmente los practiquemos). Estos fueron principios que unieron la fe reformada y evangélica.

- Sola Scriptura: (traducido del latín como: “por la sola Escritura”) este principio señala que la única fuente fidedigna y veraz para reconocer la voluntad de Dios, conocer a Cristo y crecer en el entendimiento de nuestro Padre son las Escrituras. La tradición, el magisterio de la iglesia, las revelaciones, las visiones, y un sinfín de otras cosas, no pueden ni deben ser una fuente real, a menos que estas no presenten conflictos con la Palabra de Dios. En los tiempos de Lutero, la “tradición apostólica” de la iglesia católica, las supersticiones, el paganismo, en fin, la tremenda crisis espiritual que vivía la cristiandad, impulsó a que los reformadores propusieran como única fuente real de la sabiduría y el entendimiento de Dios a las Escrituras.

- Sola fide: (traducido del latín como: “por la sola fe”) este principio declara que la salvación y justificación con Dios no proviene de las obras, ni siquiera de nuestras muestras de justicia, sino que mediante única y esencialmente de la fe. Martín Lutero, en sus comentarios a la carta a los Romanos y a los Gálatas, expone que la justificación ha sido revelada por medio de la fe, para que nadie se gloríe en sus obras. Esto se contraponía completamente a lo que la Iglesia Católica imponía en la época, pues los fieles aprendían desde pequeños que la única forma de ser salvos era mediante una seguidilla de obras que conducían al Reino de los cielos, entre ellas, las indulgencias, que Martín Lutero criticó verazmente.

- Sola gratia: (traducido del latín como: “por la sola gracia”) no podemos entender la justificación por la sola fide, sin entender la sola gratia. Martín Lutero promovió que la justificación por medio de la fe requería, por definición, la gracia de Dios. La oposición de Lutero al sistema católico o doctrina de las obras representaba una defensa a la justificación por la gracia y misericordia de Dios.

- Solo Cristus: (Traducido del latín como: “solo por Cristo”) los reformadores propusieron que la base fundamental de la justificación se encontraba inserta en la obra redentora de Jesucristo. La iniciativa divina de Dios de enviar a su Hijo Unigénito al mundo es el fundamento central de la justificación de Dios, pues el hizo posible, algo que era imposible para el hombre: su propia redención. La fe en Cristo Jesús, en conformidad con la gracia y misericordia de Dios, es la que justifica al pecador.

- Soli Deo Gloria: (traducido del latín como: “Solo la gloria de Dios”) El fin de cada uno de los principios anteriores es la Gloria de Dios. El acto redentor de Cristo, la fe, la justificación y la doctrina cristiana son contrarias al humanismo, es decir, que la base y el sentir de todo es el bienestar del hombre. Todo alcanza su sentido cuando Dios es glorificado.


El sentido y significado de la reforma protestante

       En la actualidad terminamos entendiendo la reforma protestante como un evento histórico irrepetible. Es cierto que los hechos que toman lugar en la historia no pueden repetirse exactamente, pero si pueden volver a reproducirse en las intenciones mismas que tuvieron los participantes. Los reformadores al ver la crisis en que se sumergía la iglesia cristiana no quedaron indiferentes, sino que defendieron la fe y la doctrina verdadera en medio de las tinieblas de enseñanzas incorrectas. Estos mismos sostuvieron un principio fundamental: “Ecclesia reformata semper reformanda”, que significa “iglesia reformada siempre reformándose”. Este principio establece que el examen bíblico acerca de la validez de nuestras prácticas jamás acabara. La reforma protestante no es el fin, sino el comienzo de la búsqueda de Dios a través de su Palabra. No es un evento único e irrepetible, sino una constante evaluación de nuestras prácticas, doctrinas y enseñanzas. Si la reforma toma inicio con una liberación de las tradiciones humanas, ¿Podemos nuevamente esclavizarnos bajo ideas humanas, las cuales no provienen de las Escrituras? En el Siglo XVI, la renovación en el entendimiento de Dios se reveló en la historia, no en el sentido de ser un evento no renovable, sino una constante búsqueda, basada en la Palabra de Dios. El proceso de la reforma asombra la luz de la Palabra ante nuestro actuar: “Porque nada hay oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz” (Marcos 4:22). Durante muchos años las iglesias evangélicas han caído en constantes prácticas que las hacen perder la real dirección que deberíamos tener: el evangelio de Salvación. Sin embargo, la Palabra de Dios es una luz que nos desnuda a todos, que nos dice cuál debe ser nuestro camino a seguir y que nos alerta cuando las cosas no se hacen debidamente. El entendimiento de Dios a través de las Escrituras es, sin lugar a dudas, el motivo central de la reforma protestante: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

3 comentarios:

  1. si claro y ahi el senor martin lutero fue cuando el y sus colaboradores, mutilan la PALABRA d DIOS quitando libros q les estorbaban. para llebar a cabo sus pensamientos torrzidos no pudieron reformar a la Iglesia Berdadera. pero reformaron sus biblias. fue el Inicio d las "iglesias" protestantes, O sectas , como usualmente se les llama.y lo peor esque hasta horita se siguen reproduciendo, cada "iglesia protestante da diferente interpretacion ala Palabra d DIOS.como si Dios tubiera caminos diferentes para ser salvos. desde Lutero hasta estos tiempos se siquen reproduciendo los falsos profetas. ablan d una inquisicion catolica.!!! porque no ablan d la iquisicion protestante???? inbestiguen.. FALSOS PROFETAS. Mt24,4-5 Jesus les respondio. mirad que no os engane nedie.5poque bendran muchos usurpando mi nombre y diciendo. "yo soy el Cristo" y enganaran a muchos. y noslo sigue diciendo en muchas escrituras mas. Mt 24,11 surgiran muchos falsos profetas,que enganaran a muchos.

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